Proceso terapéutico orientado a comprender dinámicas relacionales, fortalecer la comunicación y generar nuevas formas de interacción que favorezcan el bienestar de todos sus integrantes. El trabajo clínico es integral; considera visiones sistémicas y relacionales como eje central del trabajo, lo que permite traer a sesión a la totalidad de los integrantes del grupo familiar y no sólo al paciente índice, considerando al sistema como un todo.